miércoles, 9 de abril de 2014

ACÍNDINO



Cuando Acíndino y su esposa Bernicia tuvieron su primer vástago lo pusieron Acíndino, como el padre, como el abuelo, como el padre y el abuelo del abuelo, así hasta que las ramas del árbol genealógico se fundían con el lignito de los tiempos.

El nuevo Acíndino salió estudioso y cabal.  Pronto destacó en las humanidades y, llegado el momento, se matriculó en Derecho y pronto se convirtió en un abogado de provecho. La vida pasa deprisa cuando discurre plácida por sus cauces naturales.

Pero había un problema, y este era la relación del licenciado Acíndino con las mujeres. Dedicado al estudio, pegado a las faldas de doña Bernicia, el bello Acíndino llegó a los veinticuatro más virgen que Hildegunda a los doce. Porque Hilde a los veinte, cuando la conoció, ya había mantenido relaciones carnales con casi todo el departamento de Penal. Eso le hizo desistir, pues temía no estar a la altura. Prefirió dedicarse a las oposiciones de abogado del Estado. 

Ya funcionario, se permitió tontear un poco y salió con Domnina, Heliena y Prosdocia, por ese orden, en tres veranos sucesivos. Con Domy se fue de vacaciones a Belice, pero ella agarró tal disentería que se pasó el viaje metiendo monedas en los baños para turistas. El año siguiente intimó con H, así se hacía llamar aquella dómina que conoció en una noche loca. Creyó Acíndino que le gustaba ser sumiso, pero su santa madre descubrió un día las marcas del látigo y montó a la flageladora una de órdago. Con Docy le pasó justo al revés, pues era tan pasiva que no supo nuestro hombre ejemplar complacerla con la firmeza necesaria.

Contrariado Acíndino, tristón por una soltería que empezaba a pesarle, abrió un bufete para ocupar las tardes. Ese fue el principio del fin de sus pesares, la vida es así de caprichosa. Ya no buscaba nada y encontró el venero del que mana la dicha. Y todo por un anuncio en un diario: “Se necesita secretaria. Se valorará formación jurídica”. La tercera candidata fue Acíndina y su belleza de valquiria inundó de luz el despacho al entrar.

Acíndina acababa de terminar la carrera de Derecho con premio extraordinario y quería fogearse un poco en la arena de los tribunales. No hay ni que decir que la cosa acabó con una placa dorada en el portal: “Acíndina & Acíndino. ABOGADOS”.

13 comentarios:

Manuel Montesinos dijo...

Me divertí con la lectura. Este Santoral tuyo tiene mucha mucha retranca y buen hacer.
Abrazos

almanaque dijo...

Gracias MM. Lo gracioso es que Acíndino coincida con una Acíndina, yo sólo lo pongo por escrito.

Yolanda dijo...

Pues yo ya comenté este micro pero ha debido perderse por la red. Te decía en aquel comentario desaparecido, que es un disfrute leer los avatares de tus originales personajes. Y que me alegro de que este encontrase su media naranja.
Un abrazo.

almanaque dijo...

Pues, gracias, Yolanda. Acíndino era un ser escindido de su otra mitad, pero la suerte le favoreció. Así es la vida.

Towanda dijo...

Hola, Antonio.

Menudo nombrecito tenían los varones de la familia, menos mal que la vida le dio otras alegría.

Abrazos.

almanaque dijo...

Gracias por la visita, Towanda. (Gran película "Tomates verdes fritos")

Juan M S dijo...

La pasión entre juristas debe de ser algo tan inmaterial como el vuelo de la juez Alaya saliendo del taxi. Una vez más, maestro Toribios, excelente.
Un saludo
JM

almanaque dijo...

Muy ingeniosa esta coda, Juan M. Gracias.

Belén Be dijo...

Las mujeres, siempre tan diferentes como especiales.
Muy bueno :)

almanaque dijo...

Gracias, Belén Be, por la visita. Y sí, tan especiales...

Skyline Spirit dijo...

pretty nice blog, following :)

LighBlue12 dijo...

Hola pasaba para anunciar que cambie el titulo y cambios a mi blog, espero que estés bien y Bendiciones.

LighBlue12 dijo...

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