domingo, 22 de septiembre de 2013

ELBA



Cuando María Egipciaca le preguntó a Nicesio, a la vuelta del Ayuntamiento, que cómo le había puesto y éste le contestó que Elba, la recién parida estalló en un mar de improperios. “Pero cómo se te ocurre –decía- poner a nuestra hija un nombre que ni es cristiano, pudiendo ponerla Flodoberta, por ejemplo, que está en el libro de misa, sin ir más lejos”. Pero Nicesio siempre fue un excéntrico -ya se lo había advertido bien su madre, doña Teodosia cuando se hicieron novios-  y le salió con la tontuna de que había un río en Alemania que se llamaba así. 

No se puede decir, sin riesgo de equivocarse, que estas cosas puedan incidir en el devenir, pero el caso es que Elba creció, se casó con Eutimio, un guapo mozo sin oficio, y ambos se fueron a trabajar a Hamburgo. Eutimio encontró pronto empleo en una fábrica de coches, mientras Elba se colocaba de encargada de la ropa blanca en un hotel. No fue hasta pasado un mes cuando, paseando por uno de los numerosos puentes de la ciudad, se enteraron de que el enorme cauce de agua que discurría bajo sus pies era el famoso río Elba que dijera Nicesio en su día, y nadie le creyera. Los jóvenes esposos  tomaron este hecho como un buen augurio y así fue. 

Eutimio, intimó pronto con Onofledis, la mujer del patrón, que, encaprichada de su buena planta, se encargó de hacerle ascender en el escalafón hasta casi la cúspide. Elba disfrutó de las mejoras laborales del esposo, a la vez que se introducía en los entresijos de la mafia que dotaba de sábanas a los burdeles de la zona. Los dos medraron y fueron respetados por la comunidad hispana del lugar. Tuvieron un hijo, al que llamaron Abundio, que destacaría en el futuro por su listeza y buen hacer.

2 comentarios:

Juan manuel S dijo...

Maestro Toribios, tras unos días de desaforada actividad sin mucho beneficio, vuelvo a leer tus relatos, y como siempre con gran placer. Esta vez nos deleitas con una premonitoria relación de cómo los españoles se van a refundar Alemania... Tiene guasa.
Por cierto, enhorabuena por el relato premiado en ENTC sobre la Metamorfosis.
Un abrazo, maestro
Juan M

almanaque dijo...

Es que, amigo Juan M., la actualidad se cuela a veces sin querer en la hagiografía. Gracias.