lunes, 26 de agosto de 2013

VÚLFURA




Dicen que, cuando don Eutiquio vertió sobre la neófita el agua bendita, surgió un crepitar de vapores al contacto de su piel. Eso desconcertó al buen cura e inquietó a los padres de la niña, Casiano y Tecla.

Vúlfura creció apacible y dulce, obedecía a sus padres y estudiaba las lecciones que don Arpilas, el maestro, le mandaba. Los domingos asistía a misa como era de precepto y contestaba a los latines con suma corrección. Sin embargo, los demás creían observar en ella como un halo demoníaco que les hacía mirarla con recelo.

Sus hermanos Bercario, Cuadrato e Ireneo, eran aceptados por todo el pueblo como dechados de corrección y bonhomía, y lo mismo sus padres y familia. Sin embargo, Vúlfura concitaba sobre sí todas las energías negativas de la comunidad. Era como si un dedo de otro mundo la hubiera señalado para concentrar en ella el contenido non sancto de todas las conciencias. Como es sabido, la mente humana es un laberinto de pasiones inconfesas que, a veces, necesitan de una vía de escape en forma de chivo expiatorio o cabra de los palos. 

Llegó para Vúlfura la época del amor y sintió como, uno a uno, sus posibles pretendientes se inhibían y se iban alejando. Hubo uno, un tal Marciano, que se atrevió a pedirle relaciones, pero acabó cediendo ante la presión que sin palabras ejercían sus vecinos y ascendientes.


Llegada a ese punto, tuvo Vúlfura que tomar una decisión; y lo hizo aconsejada por Quiliano, un ermitaño entendido en asuntos humanos y divinos. Este hombre santo y limosnero equitativo, instó a la chica a irse del pueblo y a cambiar de nombre. Así lo hizo y pasó a llamarse Eugenia, siendo desde entonces apreciada como la persona gentil, bondadosa y bien nacida que siempre había sido. Cuentan las crónicas que  nunca volvió a su lugar natal ni de visita.

2 comentarios:

Juan M Sánchez dijo...

Muy bien que hizo la endemoniada, que para ser insultada en casa propia, mejor que te quieran en ajena.
Como siempre, maestro Toribios, un desayuno amable, sin la prensa y con tu blog.
Juan M

almanque dijo...

Bueno, espero que eso de sustituir a las noticias no tenga efectos indeseados. Verbi gratia, que te toque la primitiva y no lo veas.