sábado, 15 de junio de 2013

EMILIANO



A Emiliano le gustaban los dinosaurios. Se aficionó en la infancia con unos cromos que traía el chocolate. A los doce años pterodáctilos, brontosauros y diplodocus no tenían secretos para él. Conocía su alzada, el perímetro de cada una de sus patas, la dureza de sus escamas y hasta los detalles de sus preferencias sexuales. Sabía tanto que una televisión local le invitó a salir en antena y dejó a la audiencia boquiabierta. De ahí pasó a una emisora nacional y su fama fue tal que le paraban por la calle y le jaleaban cuando iba los domingos a la iglesia. Sus padres, Filadelfo y Teosebia, estaban tan orgullosos de él que cacareaban sus habilidades por doquiera hasta el empacho.

Ocurrió que pasaron unos años y el niño pizpireto devino en adolescente desmañado y con granos. Eso y el haberse pasado de moda el tema de las bestias ancestrales hizo que su fama desapareciera como se funden los polos en agosto. Quedose pues Emiliano compuesto y sin fans por esos mundos de los años tontos.

Como quiera que su absorbente afición le había hecho descuidar los estudios, tuvo el mozalbete que repetir varios cursos. Sus compañeros se mofaban y le llamaban el mamut, un poco por su pasado de pitagorín de la prehistoria y otro poco por su cada vez más notable envergadura. Fue entonces cuando se fijó en él don Melitón para formar parte del equipo de básquet del colegio. Y resultó que ahí estaba su camino.

8 comentarios:

Yolanda dijo...

Ves, nunca se sabe dónde está el futuro.
No me canso de decírtelo: admiro tu habilidad en el modo de narrar.

Saludos.

almanaque dijo...

Qué lujazo, tener una lectora atenta y además trasnochadora. Así da gusto escribir. Pronto es ya la final de la Ser en Madrid, ¿no? Tú si que vales.

Luis Ángel Díez Lazo dijo...

Y llegó a capitán del Real Madrid y de la selección española.

almanaque dijo...

Ahí, ahí, y todo por pasarse de moda los dinos. Ya ves.

Juan manuel S dijo...

Y es que las personas son como tus relatos, que pueden acabar de la manera más imprevisible. Este domingo ya no se me va a hacer tan pesado.
Un abrazo, Toribios rex.
Juan M.

almanaque dijo...

Joer, Juanma, qué placer haber mejorado tu domingo. Un abrazo.

Esther Bajo dijo...

Me encanta la historia de Emiliano, tan prometedor especialista en dinosaurios que encontró su camino tras convertirse en un "mamut" aparentemente fracasado. Por cierto, los nombres de sus padres también parecen pertenecer a un pasado ancestral. ¡Bonita colección de personajes y soberbias descripciones, si me permites una humilde opinión!

almanaque dijo...

Gracias Esther por tu opinión tan amistosa y estupenda. Es para mí un placer tenerte por lectora. Cosas así me animan a seguir.