lunes, 27 de mayo de 2013

FELICIDAD



Teófilo y Judena pusieron a su hija Felicidad por ver de cambiar la racha de desdichas que les acometiera respecto a los hijos anteriores, Sátiro y Flavio, muertos a la edad en que los pétalos aún no ha abandonado del todo la cavidad dichosa del capullo. Felicidad recibió por tanto las esmeradas atenciones de unos padres zarandeados por la desgracia. Hay que decir que tuvieron que soportar por ello las invectivas de Ardón y Esterwino, tíos paternos, librepensadores y dados a lo etílico, que se mofaban del poder benefactor de las advocaciones. 

Felicidad fue desde bien chica rodeada de un ambiente protector. La cabecera de su cuna se orientó según el magnetismo terrestre aconsejaba, se le prendieron medallas de las vírgenes más milagrosas e incluso se contrató a una hechicera hatitiana para hacer un trabajo suplementario, por si acaso.
Cuando empezó el colegio, Judena la acompañaba hasta la puerta y Pablo la iba a buscar, así hasta los diecisiete. Siempre estaban los padres pendientes de sus salidas y amistades y le preguntaban por ello sin que Feli se sintiese presionada ni molesta.

Llegada la edad del matrimonio, apareció por casa un tal Teófilo, formal y con trabajo fijo, hijo único de una familia acomodada. Felicidad admitió agradecida que sus padres se lo presentaran y pronto se afanó en preparar su ajuar con el corazón lleno de gozo.

Casáronse los bienaventurados y la naturaleza les dotó al poco y de seguido con dos hijos perfectos, niña y niño, que bautizaron como Felicidad Perpetua y Teófilo Gaudioso.

A Feli y Teófilo les concedió Natura larga vida, hasta el punto de ver crecer a sus hijos en sabiduría y santidad y también a los hijos de sus hijos. Llegada la vejez, fueron atendidos solícitamente por sus descendientes, que pugnaban entre ellos por estar a su vera por mero cariño, sin atisbo alguno de interés.
Ardón y Esterwino acabaron, sin embargo, sus días en un asilo para personas carentes del don de la templanza.

5 comentarios:

Juan manuel S dijo...

Ya echaba yo de menos esos relatos tan imaginativos y descabellados. Este martes ya tiene sentido.
Un saludo
Juan M

almanaque dijo...

Muy honrado, así da gusto escribir. Saludos.

Yolanda dijo...

Mi aplauso Antonio, me gustan mucho estas historias llenas de vida, tan visuales e imaginativas.

Un abrazo.

ANTONIO LARROSA dijo...

Muy bien Antonio Te efelicito por loa hondura de ta literatura.

http://www.antoniolarrosa.com

almanaque dijo...

Gracias, Yolanda. Gracias también,tocayo. Visuales, imaginativas, hondura... Bien, a ver si soy capaz de mantenerme en esa línea.