martes, 26 de marzo de 2013

CLÁSICO




Clásico nació en una familia culta y formal en un barrio de gente acomodada. En el colegio conoció a Rótulo y desde el principio hicieron buenas migas. Rótulo y Clásico no eran conscientes del curioso efecto de sus nombres unidos, hasta que coincidieron en un trabajo en equipo sobre el Helenismo en que el profesor les encargó rotular la portada con caracteres clásicos. 

Andando el tiempo fundaron una empresa llamada “Rótulo Clásico, S.L.” dedicada a la producción de cartelería diversa y paneles luminosos. Conocieron casi a la vez a quienes se convertirían en sus esposas, Ática y Artemia, socias a su vez en un gabinete de decoración famoso por sus tendencias minimalistas con regusto mediterráneo. 

Como no podía ser de otra manera, se fueron juntos de luna de miel por las islas griegas. Cenaba vestidos de gala y tomaban cócteles en cubierta, a la luz de la luna, mientras sonaban los embriagadores sones del sirtaki. Todo hacía augurar una vida larga y venturosa, pero los hados, siempre caprichosos, se fijaron en ellos una tarde de bochorno. Una vía de agua surgió impetuosa en las bodegas y, en cuestión de minutos estaban en el fondo plagado de ánforas antiguas recubiertas de anémonas. Los cuatro engrosaron la lista de desaparecidos. “Rótulo Clásico” es hoy un antro de música heavy donde se desfogan por las noches mesnadas de bárbaros alcoholizados.

2 comentarios:

Juan manuel S dijo...

Oye, qué ingeniosos son tus relatos. Un saludo
Juan M.

almanaque dijo...

Gracias. Intentaré seguir por esta línea hasta el final de trayecto.