jueves, 21 de julio de 2011

WALTER

Walter era el benjamín de siete hermanos. Sus padres, Afia y Oroncio, aunque pobres atesoraban el proyecto de dar a su último vástago un destino más noble que el de los seis hijos precedentes. Ellos eran fuertes y pronto se colocaron de peones, lavanderas o chapistas. Pero Walter estaba delicado y Afia temía por su salud. Así es que Oroncio empezó a trabajar en el taller más horas para comprar al benjamín una Olivetti. Para un obrero manual, escribir a máquina significa techo, calor, postura cómoda, alejamiento en suma de la dura intemperie y la fatiga. Así es que Walter, con trece años se puso a practicar después de la escuela. Empezó con el “asdfg” y el “ñlkjh”; luego pasó a combinar dos filas y al mes pudo escribir frases como “quiero lo que quiere tu portero torero titiritero titiritero”. La cosa iba bien y tanto padres como hermanos se congratularon con ello, pues eran felices en su simpleza y se querían.
Walter, el benjamín, terminó el bachiller y consiguió colocarse, con sólo quince años, en el despacho de don Solemnio, un notario muy valorado por su eficiencia y probidad. Pero no todo iba a ser así de fácil para el hijo postrero. Ocurrió que, tras unos meses de adaptación al cargo de escribiente segundo, Walter, empezó con ciertas prácticas nefandas, que no favorecerían en nada su futuro. Un día aciago regresó a casa con la liquidación en una mano y un folio con membrete en la otra: “Miro como se cuela la luz de la mañana por las rendijas de la leve persiana”, ponía en el papel. Y en rojo un mensaje del notario: “No soporto a los malos poetas”.
El padre de Walter, con buen tino, vendió la Olivetti y le compró al benjamín una azada con que limpiar de malas hierbas el huerto familiar. Es como aparece en la iconografía: inclinado sobre los surcos, con el folio ominoso prendido en la esclavina.

2 comentarios:

Noemí Pastor dijo...

Hola. He venido de visita para reencontrarme con mis santas y santos favoritos. Qué pena me da no saber dibujar: me reinventaría la iconografía tradicional entera.
Besos agosteños.

almanaque dijo...

Gracias por la visita, Noe. Contesto tarde porque he estado dos semanas fuera y desconectado. Te agradezco mucho tu deseo de ser dibujante. Algo que parodiara las ilustraciones de "La leyenda dorada" estaría bien.
Un abrazo.