jueves, 1 de julio de 2010

PRIMO

Sus padres, Alano y Bertila, le bautizaron Primo no por clarividencia, sino por ser el primero de sus vástagos. Vendrían después Antero, Fulgencio y Odilón que mostraron enseguida unas capacidades para el éxito que remarcaron aún más la inutilidad ante la vida de su predecesor. Primo se mostró siempre torpe en los estudios e incapaz en los juegos colectivos, lo que le valió no pocas humillaciones y quebrantos. Su carácter débil quedó marcado para el fracaso desde entonces. Intentó varios trabajos y empresas que acababan impepinablemente siendo la risión de la gente de su entorno. Dotado de bellos sentimientos y proclive a la generosidad, su sufrimiento extremo le llevó en un momento dado a renegar del camino recto, que tantos sinsabores le procuraba, para internarse en los vericuetos tortuosos del delito.

Se asoció con un botarate malicioso que respondía al nombre impropio de Salvador. Juntos pretendían dedicarse al arte artero de engañar incautos. Salva deseaba el dinero para seducir con su brillo a la bella y ambiciosa Verónica. Primo en cambio sólo pretendía ser otro, el Otro, tan hastiado estaba de sí mismo.
Su primera víctima fue Luciano, un viejo vil con aspecto de buda feliz. Lo abordaron en un parque y desplegaron ante él el tocomocho. Primo hacía, como no, el papel de tontiloco; luego venía Salva ejerciendo de Augusto con la cara lavada. El viejo fingió creerse el cuento pero en la sucursal se arregló para hacerle una seña de mus al segurata y a poco acaban con los huesos en la trena.

No se desanimaron los dos socios, pues achacaron el fallo a la poca experiencia. No obstante no les salió mejor la cosa con Melitón, Zedislava y Bertila, sus siguientes víctimas presuntas. La última era una mujer mayor con cara de muñeca, pero tan hábil que se llevó los pocos ahorros de los cómplices, movidos por la pena de unas desgracias inventadas.

Ante los reiterados fracasos, Primo al fin no tuvo otra que sentar cabeza. Encontró trabajo vendiendo mirillas puerta a puerta. Salvador se casó con Verónica y vivió una existencia de buey manso que nunca hubiera sospechado.

12 comentarios:

Agustín Martínez dijo...

Estimado Antonio. Gracias a tí. La verdad es que fue suerte, azar...He participado en varias ocasiones y bueno, esta vez, me ha sonreído la diosa fortuna. Agradezco enormente tus votos y tu honestidad - recuerdo que en ambas ocasiones apostaste por mí - y me gustaría decirte que me gustó mucho tu relato. La historia me pareció muy original, rocambolesca y tierna. También me cautivó la manera de contarla y ese musicalidad que desprende tu prosa. Sin duda, merecías estar en la final. No sólo por este relato, sinó por tu esfuerzo, perseverancia y dedicación siendo finalista tres veces durante el mes de junio. Estoy seguro que si sigues así - y te animo a hacerlo - el año que viene estarás ahí. Seguro. Un abrazo.

Noemí Pastor dijo...

Qué bonita es la palabra "quebranto".

almanaque dijo...

Gracias por lo de la musicalidad. Creo que el microrrelato es el género narrativo que más cerca está de la poesía. Encantado de tenerte entre los lectores de mi blog. Estaré atento al resultado del jueves.

almanaque dijo...

Gracias Noe por animarme a seguir. El cambio de aspecto del blog se debe a un error mío. A ver si tengo un rato y recupero el aspecto anterior, mejorado a ser posible. Soy un poco manazas con la cosa técnica.

Dante Bertini dijo...

quebranto suena a quebracho, un árbol de la tierra de mi madre...
feliz regreso

Javier Menéndez Llamazares dijo...

Qué maravilla eso de las desgracias inventadas. Como si no hubiera bastantes ya de las otras...
Enhorabuena por el retorno, se agradece.

almanaque dijo...

Gracias Dante y Javier. Estoy buscando nueva "piel" para esto y me estoy haciendo un lío. A ver en qué queda.

autor dijo...

Estimado Antonio: llego a tu página a través de la de Miguel Paz y me quedo con la boca abierta: en mi blog http://eljuegodelataba.blogspot.com/, estoy publicando también de vez en cuando una serie de estampas personales bajo el epígrafe de "Paisanaje", y encuentro muchas similitudes con estos textos tuyos, tan deliciosos.
¿De dónde sacas tantos nombres inusuales, con esa sonoridad antigua?
Por supuesto, lo primero que he hecho es añadirte a favoritos.

Un placer.

Y un saludo.
Elías

almanaque dijo...

Gracias Elías. No sabes lo que me alegra tu comentario. Sobre todo ahora que acabo de "parir" el último cuentín después de tres meses (o algo así)de silencio. Lo de los nombres no tiene misterio: sólo hay que recurrir al santoral católico. De hecho todos los nombres que aparecen en cada micro pertenecen santos de ese día. Esa es la condición que me impuse desde el inicio. Ahí, en la sugerencia de los nombres que elijo, está también el motor del invento.
Acabo de hacerme "seguidor" de tu blog. Encantado de tenerte como lector.

almalaire dijo...

Me ha gustado mucho, todo, pero más el desenlace, creo que al fin se hizo algo de justicia y vender mirillas (bien mirado)puerta a puerta es bastante mejor que llevar una existencia de buey manso...

Saludos

almanaque dijo...

Gracias Alma por tu comentario. He visitdo tu blog y me ha gustado el ese texto tan divulgativo y tan bien escrito sobre San Marcos. Encantado de tenerte como lectora.

almalaire dijo...

;)

Gracias, acabo de verlo, y como lo prometido es deuda la próxima vez hablaré sobre la plaza del Grano, mi intención era ir hoy, hacer fotos de la plaza de noche, casi y de su contraste con el fiestón que se tiene que star montando, pero no pudo ser ;)

Saludos :)