lunes, 12 de julio de 2010

BENEDICTA

Benedicta camina amarrada a su andador. Del baño al sofá hay seis metros y medio, seiscientos cincuenta años luz de pasos infinitos. Adelanta el pie derecho y arrastra la gruesa suela del izquierdo hasta formar un aparatoso ángulo obtuso. Se tocan ambos pies y el primero inicia de nuevo una loca carrera de un centímetro escaso. A cada paso exhala un hondo gemido y farfulla un improperio. Qué cabrón don Cayo, y eso que decían que era buen médico. Ha pasado mucho tiempo desde aquello, cuando niña, a las puertas de una guerra incivil como todas; pero aún recuerda minuto a minuto aquella agonía de la escayola. Tres meses con sus noches y sus días, oteando las sombras del techo, viendo jugar a las otras más allá de los cristales. Afirmaba el galeno que era el único medio para corregir una tara congénita. Qué tara ni qué tara, piensa Bene, él sí que era un tarado y un burro y un zopenco. Y mira que tenía fama por entonces en la ciudad y alrededores. Lo falsa que es la vida. Y bien que cobró encima la minuta, que padre tuvo que ir a segar para don Gémino.

Da otro paso, otro gemido, otro insulto entre dientes. Son muchos pasos, una eternidad, hasta llegar al infinito horizonte del sillón. Muchas maldiciones ya en sesenta años largos. No recuerda casi la cara de sus padres, pero cómo reverbera por las noches ante ella el rostro odiado de don Cayo, ese rostro soberbio y suficiente que presume ante los colegas de su ciencia mientras desprecia su dolor de niña dócil y asustada. En la vejez las noches se hacen largas y hay demasiado tiempo para el odio. Pero Bene es piadosa, tiene fe y esperanza. Confía en que no esté lejos ya el momento. Por fin podrá enfrentarse a su enemigo en la otra orilla. Reza para cruzar pronto la frontera. Se relame de gusto. Por fin va a poder enfrentarle cara a cara. Y, desde luego, le va a llamar de todo menos guapo.

11 comentarios:

almalaire dijo...

Grande !!!

Seguro que Caronte no le cobra nada a Benedicta, el show que le espera a Don Cayo bien lo vale ;)

almanaque dijo...

Y eso que Benedicta significa "bendita", o sea bene-dicere, la que habla bien o desea el bien, que si no...
Gracias almalaire por el comentario.

Noemí Pastor dijo...

¡Ummmm! Ahí hay una novela. Y muy negra.

almanaque dijo...

Vaya, Noe, a ver si voy a tener que escribirla...

Jordi M.Novas dijo...

grande, si que sí.

almanaque dijo...

Gracias, Jordi. Bienvenido a este oratorio pagano. Veo que tienes un blog muy concurrido. Me pasaré por allí con calma.

Jesús Garrido dijo...

me he acordado hoy de Juan Goytisolo y su artículo en el país.

almanaque dijo...

Gracias, Jesús, por tu visita. Tu blog me resulta en verdad apetitoso. Volveré por allí.

Julio César Álvarez Arias dijo...

Hola Antonio:

Un placer conocerte y visitar tu intenso blog. Cuídate y disfruta de los días.

Un abrazo,

Julio César Álvarez

almanaque dijo...

Hombre, Julio, qué casualidad, precisamente ahora estaba poniendo un comentario en el tuyo. Gracias por la visita. Pienso continuar con esto en breve. Estaré encantado de tenerte como lector.

Anónimo dijo...

Un saludo con mi recuerdo del breve encuentro.
Enrique V-M