lunes, 7 de septiembre de 2009

CEFERINO

Ceferino parió una oveja. Perdón, no. Ceferino, parió una oveja. O mejor. Ceferino. Parió una oveja. O sea que a la oveja la parió, como es de ley, otra oveja. Y, ¿ qué demonios pinta entonces Ceferino? Digamos que era el pastor. Eso es. Ceferino estaba en el monte con su rebaño, era invierno, había nevado y alguien le viene a decir que acuda a cierta gruta, que va a ocurrir cierto acontecimiento extraordinario. Pero el hecho es que una oveja se pone de parto -¿se ponen de parto las ovejas?- y eso le entretiene y no se fija en la blancura de la túnica del mensajero –una blancura inusual por allí, dejando aparte la de la nieve- ni tampoco –aún más raro- en las alas níveas y enormes que hacen levitar al susodicho emisario tres palmos por encima del blanco suelo. Ceferino gruñe una respuesta vaga –algo así como “vale”, “enterado”, o quizá “por allí estaré”- y se va a atender al nuevo miembro del rebaño. Luego el recado se le olvida. También es posible que con tanta blancura no distinguiera al enviado del fondo níveo del entorno y sólo oyera unas voces confusas que más tarde creerá fruto de una imaginación desbocada por la falta de contacto humano. El hecho es que Ceferino no acudirá el día señalado. Algunos se lo echarán en cara, pero Ceferino es lo suficientemente taciturno para que le resbalen las críticas y lo bastante cabezota para no dar el brazo a torcer. Así que cuando Eugenio o Teófilo le digan que estaban todos menos él, que sucedieron prodigios y sintieron que aquello iba cambiar la historia, Ceferino les contestará con un: “sí, para Nacimientos estoy yo”, que no dejará lugar a réplica.

3 comentarios:

Noemí Pastor dijo...

Mi abuela paterna se llamaba María Ceferina y quería que me bautizaran con su mismo nombre. Mi abuela materna quería llamarme Rosa. Al final ganó mi madre.

Dante B. dijo...

conoces a Ceferino Namuncurá, beato indígena argentino?
Un ícono de los salesianos, con los que yo estudié.

Abrazos

almana¿qué? dijo...

Noe: Me quedo con Noemí.

Dante: Tengo que buscar a ese santo en el mar inmenso de Internet, pero será mañana, que ahora es muy, pero que muy tarde.

Saludos a los dos.