martes, 19 de mayo de 2009

PROMO

A Promo le pusieron así sus padres en pleno auge de la expansión inmobiliaria. Era un nombre moderno y “exhalaba vaharadas de éxito y bon vivre”, en palabras de su progenitor, Jucunco. La madre y coperpetradora, doña Eutropia, ratificaba las razones de su esposo y añadía que Promoción daba al portador (en este caso portadora) el carácter serio y respetable (sic) de un concejal de obras y jardines. Y, sí, en algunos jardines se vio envuelta nuestra Promo a lo largo de su dilatada experiencia. Desconocemos si tuvo algo que ver el nombre o más bien era el fuego innato del amor al riesgo que envenenaba sus mitocondrias. El hecho es que su devenir se fue complicando a medida que su gracia se deshilachaba más y más. De Promo, sus amigos pasaron al Pro y cuando la cosa se fue quedando en una simple P, encontramos a nuestra hermosa promesa haciendo cine en Hollywood. Claro que los gringos la llamaban Π, como no podía ser de otra manera.

4 comentarios:

cacho de pan dijo...

querido antonio:
la estrella del facebook ha matado al blog, sólo así se entiende que no te lluevan comentarios
como siempre, agudo, brillante y divertido!

almanaque dijo...

Demonios de progreso, dentro de poco nos leeremos directamente el pensamiento (Y a ver cómo nos apañamos para decir mentiras).
Va a haber que investigar esa pendejada del "facebook", si algún día nos sobra tiempo.

Rosa Cáceres dijo...

Esos son hipocorísticos, y lo demás son tonterías.

almanaque dijo...

Gracias Rosa por tus comentarios, siempre tan eruditos y oportunos.
Desde luego el campo de los hipocorísticos es amplio y variado. Tendría que esplotarlo un poco más.