lunes, 3 de noviembre de 2008

SISINIO

A Sisinio nunca le había gustado la gimnasia. En la escuela había estado exento de la asignatura por una enfermedad congénita nunca aclarada. El resto de su vida siempre tuvo a gala no haber vestido jamás un chándal. Cuando llegó la moda del “contamos contigo” su aversión al deporte se volvió más violenta si cabe. Se reía abiertamente de los domingueros que, ataviados con coloristas trajes tachonados de iconos con la marca comercial correspondiente, pasaban sudando y resoplando a su lado, mientras leía plácidamente los suplementos de la prensa sentado en un banco del paseo. Resistió así, con su vida sedentaria, sus olorosos entrefinos y su solisombra de sobremesa durante largos años, a pesar de las amenazas de los médicos y los consejos bienintencionados de la familia y los amigos. Nunca cedió y, contra todo pronóstico, ha tenido una larga vida.
Ahora a sus ochenta y muchos, cuando –gran paradoja- está condenado a una silla de ruedas, se ve Sisinio en éstas y la verdad es que la situación le produce una risa ácida. Pero aquí, en este asilo que dan en llamar hogar para mayores, son las normas. Todos –Agilo, el antiguo maestro; Gregorio, escultor famoso en su día; Clemente, genio en la electrónica e inclemente en el trato- conducen sus vehículos con un chándal azul haciendo las veces de mono de carreras. Dicen las cuidadoras que es más práctico.
En los últimos tiempos –hecho harto curioso-, Sisinio se ha sentido imbuido poco a poco por el espíritu olímpico. Se ve que, en algunos casos, el hábito sí hace al monje. Por eso lleva ya meses compitiendo con los otros. Se trata de burlar la vigilancia y llegar a la séptima planta. El Séptimo Cielo, lo llaman en su jerga. Hace un mes lo descubrieron en la cuarta y lo devolvieron a la suya. Hace diez días casi llega a la sexta. Hoy por fin los ha burlado a todos. Llega a unos metros de la meta, corre por la terraza, regatea a dos auxiliares, se apoya en la baranda. La fuerza de la gravedad juega en su favor. “Gané”, piensa mientras cae al vacío.

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