miércoles, 12 de noviembre de 2008

ALIPIO

A Alipio lo encontraron un día de invierno guarecido en las profundidades de una cueva. El caso del niño salvaje fue muy comentado en la región. Lo encontró Conrado, una tarde en que andaba a la busca de un zorro que le arruinaba el gallinero, y fue él quien le dio nombre, echando mano del taco del Sagrado Corazón. Alipio fue aprendiendo poco a poco las mañas de los seres humanos, aunque nunca perdió del todo su entraña esquiva. Ya mozo, cansado de los abusos de un Conrado más proclive a ser patrón que padre putativo, emigró a la ciudad. Allí se fue apañando con pequeños oficios que le permitieron alquilar un entresuelo, con ventanas a un angosto patio, donde vivir austeramente. Quiso el azar que en el ático penase Delfina las iras de Silvestre, su padrastro, y que sus ayes y suspiros ahogados llagaran a los sensibles oídos de Alipio a través de la membranosa húmedad de los tendales.
De cómo el astuto Alipio consigue burlar al poderoso Silvestre no conocemos los detalles. De algo le hubo de valer una infancia asilvestrada. El hecho es que lo encontramos años después viviendo con Delfina en un observatorio contra incendios, con su cabañita de piedra y su alta torre dominando los pinares como la cofa de un velero. Fueron felices allí todo un verano. Alipio de regreso a su elemento y Delfina cultivando sus íntimas apetencias de estilita. Acabado el contrato, con los primeros fríos, se empeñaron en seguir habitando allí, a pesar de la oposición de las autoridades. Al final son expulsados de ese paraíso reencontrado. Nos consta que Delfina estaba ya esperando un cachorrillo. De lo que sigue sólo hay datos confusos. La leyenda habla de desapariciones de objetos y de víveres. También de seres fantasmales que dejan grandes pisadas en la nieve.

2 comentarios:

cacho de pan dijo...

si hubieras tenido muchos hijos, legítimos, naturales o asilvestrados, no te hubieran faltado nunca nombres.

un abrazo

almanaque dijo...

Es cosa del Santoral, no mía. Lo único que hago es promocionar un poco el material.