domingo, 17 de febrero de 2008

JULIÁN

Julián siempre fue muy suyo. De niño pintaba una raya de tiza en el pupitre y exigía a Lucas, su atribulado compañero, que no la traspasase bajo pena de pinchazo con la aguja del compás. Podía haberle dado por el francés, aunque sólo fuese por existir un personaje con su nombre en los “Trois contes” de Flaubert, pero no fue el caso. Más bien tiró por la cosa del cheli de barrio y la barra americana. A la edad reglamentaria fue llamado al servicio de las armas. Le tocó servir en un blindado. Uno de aquellos mastodontes de hierro que decían que habían sobrado de Corea. Le gustaba asomar por la torreta, con la gorra negra de tanquista ladeada sobre su jeta descarada de tanguista. Fardaba entre el mujerío en cuanto le daban cuartelillo y podía salir a darse un voltio por el pueblo cercano. Pronto se cansó de largar rollo sin conseguir rematar la faena, así que se aficionó al Ciclón, un puticlub de luces variopintas y mujeres que no decían que no a un billete verde. “No está uno para perder el tiempo”, solía decir Julián, parafraseando sin saberlo a las mozas casaderas de su pueblo. El caso fue –aún se habla de él en los bares de aquellos contornos- que un día no encontró trasporte para acercarse a su lugar de devoción y, sin pensarlo dos veces, se llevó un blindado del cuartel. Aquello fue la bomba. Camareros, macarras y pupilas salieron en tropel al oír el estrépito. Bebió y fornicó hasta el amanecer y fue sacado en hombros cuando cerraron para barrer y dar un descanso a la herramienta. Lo malo fue que no pudo hacer despertar al monstruo jurásico de su letargo y tuvo que venir la policía militar con un mecánico. La broma le supuso año y medio de condena en un castillo. Hubiera desesperado hasta la demencia si no es porque descubrió la biblioteca del penal. Allí, fiel a su afán de aprovechar la vida, se aficionó al estudio de los ingenios bélicos hasta el punto de lograr perfeccionar el mecanismo de las minas antipersona. Recibió por ello el perdón y el beneplácito de sus superiores, orgullosos de verle convertido en un hombre de provecho. Hubiera sido una celebridad en lo tocante al bello arte de matar, pero su natural salvaje le llevó a traspasar otra vez la línea y acabar de muy mala manera.

4 comentarios:

♥♥♥JOSELYN♥♥♥ dijo...

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_______000______ MES________000
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_____000___AMOR… .Y. …LA____000
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BRINDEMOS POR TU CALENDARIO .... En apelativo mujer tiene el nombre de una persona maravillosa en palabra y obra...BENDICIONES DEL TODO PODEROSO... FELIZ VALENTIN

humo dijo...

Qué lástima; en efecto, podrían haberle dado hasta el Nobel de la Paz.
Mira tú Kissinger, sin ir más lejos.

Juan dijo...

Me ha encantado Julián. Quizás parezca ficción pura, pero los que sufrimos el "servicio" sabemos que hazañas así son más que posibles, y no hablo precísamente de la posguerra, apenas hace 25 años ...
Encantador el tanquista tanguista.

Antonio Toribios dijo...

Gracias joselyn por tus buenos deseos.
Pues sí, humo, lástima que Julián se diera a la mala vida por libre.
Juan: me alegro de que te haya gustado y de que terezca verosímil, en realidad me basé en algo que alguien me contó como cierto.