martes, 5 de febrero de 2008

BELTRÁN

Lo mismo que Schlieman, Beltrán sintió desde muy joven la llamada del ideal. Su Tesoro de Príamo era encontrar una doncella rubia, bella y discreta con quien matrimoniar y criar los hijos que el Altísimo tuviera a bien mandar. Ninguna satisfizo sus expectativas de cuantas encontró en bailes, bodas y verbenas durante su adolescencia y primera juventud. Algunas eran bellas pero sandias; otras, de razón despierta, incumplían en cuanto a la armonía de sus hechuras y las pocas que pasaban el examen, resultaron ser rubias sólo de apariencia.
Desesperaba ya cuando conoció a Margarita en la facultad. “Sin duda será mi Beatrice”, exclamó en su interior arrebatado, en cuanto la vio, nimbada por el resol de la ventana, en clase de Penal. Desde entonces se dedicó con ahínco a los estudios, con vistas a instalarse y poder llevar a cabo su sueño cuanto antes. Fue cultivando mientras la amistad de la diosa y constatando poco a poco su absoluta idoneidad, pero nunca pretendió su amor. Todo debía ocurrir según su sueño, tan acariciado desde niño.
Pronto se licenció con honores. Hijo de familia notable no tuvo dificultades para instalara un bufete exitoso. Pronto pudo comprarse un piso señorial que amuebló hasta el último detalle, incluida la habitación de los niños, juguetes incluidos. Por fin llegó el gran día. Era octubre y había dejado de ver a Margarita desde junio, preparando sus vacaciones en Ibiza. La llamó y estuvo dispuesta, como siempre, aunque le advirtió de una sorpresa. Compró un anillo de zafiros y se puso su mejor corbata. Cuando llegó a la cita no la vio. En la mesa en que solían sentarse estaba un joven con aspecto de hippie. “Hola, me llamo Martiniano”, le dijo con su sonrisa inconfundible. Y lo peor de todo es que se había teñido de moreno.

5 comentarios:

humo dijo...

Brutal.
Ójala todos los gilipollas tuvieran un castigo semejante.
Si Iriarte o Samaniego escribieran hoy, seguro que sus fábulas tendrían este sabor.

Anónimo dijo...

¿Podrias poner tu correo-e en tu perfil o en tu blog para poder ncontactar contigo, en privado, y enviarte una invitación?

Daniel Rosas dijo...

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cacho de pan dijo...

rozas mi historia: la beatrice del alighieri, una ibiza festiva...
maximino y yo esperamos nuestro cuento, ya que dante no puede tenerlo...

Antonio Toribios dijo...

A Dante: ¿Qué historia, la de tu vida o la de una de tus novelas? En todo caso, pura casualidad.

A Daniel: Podré mi e-mail en mi perfil.