domingo, 20 de enero de 2008

PLÁCIDO

Plácido tiene un motocarro; bueno, no es suyo, le queda por pagar la última letra. Va al banco y el empleado le dice que ya es tarde, que está cerrado, que es Nochebuena, pero Plácido necesita el motocarro y si no paga se lo pueden quitar, así que insiste y pone cara de cordero degollado ante el burócrata soberbio que viste traje, corbata y gafas de oficinista miope con las manos finas y lisas y el alma encallecida. Es lo que mi madre quiere para mí, que sepa de cuentas para no tener que pasar frío. No como Plácido, el pobre, con su motocarro que no es suyo, y esa estrella con luces de colores que encima hace risible su desgracia. Luego hay unos pobres y unas señoras con abrigos de pieles y la gente se ríe porque está caliente y porque para eso han pagado un duro por la entrada.

1 comentario:

Macachines dijo...

y viva San Luis García Berlanga.
Sentando un pobre a su mesa.