martes, 15 de enero de 2008

JERÓNIMO

Jerónimo tiene una pipa para cada día del año. En sus anaqueles descansan pipas de todos los estilos, desde los ejemplares antiguos llenos de leyenda, hasta las últimas creaciones de firmas nacionales o extranjeras. Los materiales van de las maderas más corrientes y vulgares a las exóticas, cada vez más escasas, pasando por la espuma de mar y los materiales imposibles, pero todas son aptas y permiten quemar tabaco en su interior. Cada noche, después de la cena, se sienta en su rincón más íntimo, toma una, la rellena con morosa destreza y aspira el humo ritualmente. Educado por los franciscanos, Jerónimo conserva en el fondo un gran respeto por cuanto le rodea, sobre todo por los seres que sienten y palpitan. Por eso cada noche, cuando regresa de matar, necesita perentoriamente fumar la paz consigo mismo.

1 comentario:

macachines dijo...

menudo indio el geronimo este