martes, 25 de diciembre de 2007

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Salta era bajita, fea y un tanto atolondrada. Una bartola decían en su casa. Con ese plantel no le quedaba otra sino darle cuerda a la gramola los domingos. Su suerte cambió el día que apareció en el baile Esteban. Había venido con los de la luz, a tender los cables de la nueva traída. Desde entonces no le faltó con quien bailar. Era un poco tosco aunque bien parecido y usaba corbata los días de guardar. Acabaron tras las tapias del corral de Salustiana, una noche sin luna.
Estaba escrito que Exaltación de la Santa Cruz fuera preñada y luego abandonada; que, guiada por la desesperación, se pusiese al tren, con tan mala suerte que perdiese una pierna; que sobreviviese y acabara casada con un lisiado pobre hasta el fin de sus días.
Pero a veces el destino se equivoca y es aún peor.

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