sábado, 22 de diciembre de 2007

BUENAVENTURA

Nacido en el seno de una familia pobre pero limpia, fue instruido en los caminos del Señor por el cura del lugar. Su infancia estuvo regida por el signo de la cruz, ingresando a los diez años en el convento franciscano de la capital de la provincia. Allí se hizo famoso por su mansedumbre y otras virtudes, hasta el punto de decirse de él que era un compendio vivo de todas las Bienaventuranzas enunciadas en su día en el famoso Sermón de la Montaña.
Así transcurría santamente su vida, pero quiso el diablo que estallara una cruenta revolución y las hordas quemaran el convento. Hallándose en su celda en un estado de meditación profunda, su cuerpo nunca fue encontrado, ni aún el menor rastro.
La leyenda ha dado en identificarlo con un miliciano del mismo nombre que asoló el país a sangre y fuego. Cuentan que, al morir en la batalla, encontraron entre sus ropas un rosario de plata con aspecto de haber estado entre cenizas.
La iconografía lo presenta arrodillado frente a su catre, mientras las llamas empiezan a devorar el jergón.

2 comentarios:

Macachines dijo...

Hermoso homenaje a Durruti que murió en la defensa de Madrid

Beatriche dijo...

!El 11-S, Buenaventura!