martes, 30 de octubre de 2007

PATRICIA

Patricia nació con tres kilos doscientos y estuvo siempre dentro de los percentiles propios de su edad. Empezó a comer papilla el día previsto por su pediatra y anduvo a los doce meses y medio, según las estadísticas prescriben. Nunca tuvo problemas para expresarse y, al ingresar en la escuela, tuvo una socialización digna de manual. Estudió los cursos sin problemas y fue adquiriendo paulatinamente los hábitos y habilidades propios de su correspondiente momento evolutivo. Vivió su primer amor con la pasión que se supone a los catorce, pero asumió el final con el buen juicio que le habían enseñado y lo tomó como una experiencia útil para su formación socio-afectiva . Estudió leyes porque le esperaba un hueco en el despacho de su padre. Se licenció con premio extraordinario, se casó con un chico serio y prometedor y tuvo la parejita con veintidós meses de lapso temporal.

Cuando un buen día –más bien una noche de gatos pardinegros- su padre pereció en el incendio de un hotel, lo primero que le acometió fue una sensación inmensa y paralizante de injusticia. ¿Por qué a mí?, se preguntaba con desasosiego una y otra vez. ¿Por qué a mí, que soy tan normal? Lo peor fue cuando se descubrió que el respetado prócer estaba con una menor; que ésta era la amante de su hijo Ginés, quien loco de celos provocó el incendio y, de rebote, la locura suicida de la madre, consumidora secreta de alcohol y fármacos. Patricia ante ese cuadro corrió a refugiarse en brazos de Magín, su perfecto marido, pero lo encontró en la alcoba, leyendo a escondidas a Rilke en alemán.

2 comentarios:

Macachines dijo...

Toda una radiografía de actualidad

♥♥♥JOSELYN♥♥♥ dijo...

PATRICIA una mujer luchadora y sufrida, una realidad, algo para pensar, Abrazos y Bendiciones chau chau