viernes, 7 de septiembre de 2007

SALOMÉ

A Salomé siempre le gustó cantar. Con traje de plumas, de espumillón, de pelitos de avestruz. Canta siempre, en todo momento, en todo lugar. Con su escarola negra, como de Michael Jackson en tiempos de los The Jackson five. Pata de elefante que barrita ante un negro, negro emplumado por querer ser blanco. Vive cantando. Las escarolas no me dejan ver el bosque. Bosque lechoso de sombras. Yo, brote tierno en aquella huerta feraz, bajo el astro de tachundavisión y tortícolis. Sueño con un espacio libre de cabezas. Aunque sea a costa de una poda con alfanje y el camarero pase luego a recoger los frutos en bandeja.

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