martes, 28 de agosto de 2007

BRÍGIDA

A Brígida siempre la llamaron Brigitte. Y es que había nacido en París y además –hablo de cuando yo la conocí- tenía un cierto parecido con BB. Pero, claro ese futurible lo ignoraba Casiano, su padre, cuando recién nacida la fue a inscribir al consulado. “¿Nombre de la niña?: Brigitte Bermúdez, para servirle”, y casi se cuadra el buen hombre ante aquel chupatintas trajeado que –eso él ni lo hubiera sospechado- era conserje, procedía de un pueblo de Soria y se llamaba Laurino.

Brigitte creció y se fue asemejando más y más al ideal que Casiano –en el momento de engendrarla- albergaba en la caverna de su mente. Tenía bellos ojos, un talle grácil y la línea de la vida interrumpida bruscamente en la mitad. Se lo dijo Erundina, una quiromante que leyó su mano adolescente, y ella me lo contó un día en que nos habíamos pirado la clase de Bioquímica.

Brigitte eligió Biología porque –como no- adoraba a los animales en general y a los bebés foca en particular. Gustaba también –de uno en uno y a veces en tandas rotativas de a dos- de algunos afortunados ejemplares de Homo sapiens. Los admiradores se contaban por decenas. Entre ellos estaban Fulgencio e Ildefonso, dos letraheridos que rellenaron no pocos cuadernos con versos nefastos que yo –como un Cyrano redivivo- me sentía obligado a adecentar en mi calidad de presunto entendido en el arte de Erato. El esfuerzo hubiera resultado vano, aún si mis dos compañeros se hubieran atrevido algún día a ofrecer a la dama el fruto esmerado de su numen, pues es de justicia advertir que Brigitte no leía mucho; más bien nada, si excluimos prospectos de cosmética y los apuntes algunas vísperas de examen.

Transcurrieron varios años de esos que, desde el altozano de la madurez, calificaríamos de felices. Acabamos la carrera y partimos hacia ciudades diferentes. Perdí su pista. Me quedé sin saber que pasó con la línea tronzada de su vida.

4 comentarios:

Javier Menéndez Llamazares dijo...

Curiosos nombres los de tus dos letraheridos... espero que nadie se dé por aludido.
Saludos.

Antonio dijo...

Yo no sé nada. Me limito a seguir el Santoral Romano.
Saludos.

Anónimo dijo...

¿Cómo que perdiste la pista badulaque?

B.B.

B.B. dijo...

aqui me podes encontar...